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2011: ¿Un punto de inflexión en la química?
Nazario Martín León
Catedrático de Química Orgánica, Universidad Complutense de Madrid. Presidente de la Real Sociedad Española de Química
Con el lema Chemistry: our life, our future (Química: nuestra vida, nuestro futuro), la Asamblea General de la ONU proclamó 2011 como el Año Internacional de la Química. Los objetivos de esta conmemoración son: incrementar la apreciación pública de la química como herramienta fundamental para satisfacer las necesidades de la sociedad, promover el interés por la química entre los jóvenes, y generar entusiasmo por el futuro creativo de la química. Pero, además, otro hecho importante en el ámbito de la química viene a sumarse a los objetivos anteriores, la celebración en 2011 del centenario del Premio Nobel de Química otorgado a Marie Sklodowska Curie.
Los diferentes actos conmemorativos pretenden enfatizar la contribución de la química como ciencia creativa esencial para mejorar la sostenibilidad de nuestros modos de vida y para resolver los problemas globales que actualmente afectan a la humanidad. Objetivos estos ciertamente ambiciosos, pero que no serán alcanzables sin el concurso de la química.
Figura 1. Logo del año internacional de la química aprobado por la IUPAC adaptado al español.
Esta celebración de la ciencia química se enmarca en las sucedidas durante la última década en la que, aparentemente, ha habido una mayor atención a las ciencias en su conjunto por parte de los organismos internacionales. Me refiero a la celebración en 2000 del "año mundial de las matemáticas" y, en 2005, del "año mundial de la física". Entre las diferentes acciones llevadas a cabo en estas importantes conmemoraciones, se tuvo el acierto de emitir sendos sellos de correos para dejar constancia de tales acontecimientos y, así, acercar la ciencia a la sociedad. Los motivos de tales sellos fueron el gran matemático español Rey Pastor y la famosa ecuación de Einstein, respectivamente.
En este año internacional de la química también se ha emitido un sello dedicado a tal acontecimiento, con el logo elaborado por la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) para esta celebración (Figura 1), junto con el retrato de Marie Curie tomado en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1931, pocos días después de la instauración de la república en nuestro país, durante uno de los tres viajes que realizó a España (Figura 2). El acto de presentación del sello tuvo lugar el pasado día 8 de febrero, coincidiendo con la inauguración de este año internacional de la química, bajo la presidencia del vicepresidente primero del gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba.
Con la presencia de esta excepcional mujer en el sello, también se conmemora el centenario de la concesión de su premio Nobel de Química de 1911 "en reconocimiento a sus servicios al avance de la química con su descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este notable elemento", hecho sucedido en 1898. Como es bien sabido, a Marie Curie le cabe el honor de haber sido una de las pocas personas que durante su vida recibieron un segundo premio Nobel, en concreto, el premio Nobel de física de 1903 (compartido con Henri Becquerel y su esposo Pierre Curie) por sus contribuciones al descubrimiento de la radiactividad espontánea.
Pero es algo más lo que se celebra con el centenario de la concesión del Nobel de química a Marie Curie; se conmemora la llegada de la mujer a la ciencia. Ella es la primera mujer en un mundo, el de la ciencia, de hombres. Ella fue, también, la primera mujer que impartió clases en la universidad, cuando en 1906 aceptó la cátedra de física de la Sorbona en Paris. Sin duda que ninguna otra mujer tuvo una transcendencia igual para conseguir que la ciencia fuese, también, cosa de mujeres. Este es un hecho fundamental para comprender el avance científico y la situación actual de la ciencia, algo hoy impensable sin el concurso de la mujer. En este sentido, para aquellos lectores interesados en un conocimiento más detallado del papel relevante llevado a cabo por las mujeres en la ciencia, se ha editado un libro en este año internacional de la química de título: "European Women in Chemistry" que recoge la vida y obra científica más relevante de 54 mujeres relacionadas con la química. Este interesante libro destaca los logros conseguidos en ciencia por algunas de las mujeres más relevantes, así como su difícil camino para conseguirlos. Ejemplos como los de la propia Curie u otros como Rosalind Franklin o Filomena Nitti Bovet dan una idea de la decidida determinación de las mujeres por ser agentes activos de la ciencia universal.
Figura 2. Sello conmemorativo del centenario del Premio Nobel de Química a Marie Curie en 1911. El sello fue emitido el 7 de febrero de este año y, un día después, presentado oficialmente coincidiendo con la inauguración del año internacional de la química en España.
Además de la oportunidad que supone el centenario del Nobel de Marie Curie para reconocer el papel de la mujer en la ciencia, los otros motivos que han llevado a esta iniciativa internacional han sido, por un lado, que la química es esencial para solucionar los enormes retos que actualmente enfrenta la humanidad para su sobrevivencia, tales como el cambio climático, la producción suficiente de agua limpia, de alimentos y de energía, así como la conservación del medio ambiente y, por otro lado, el hecho de que el desarrollo y aplicación de la química hace posible la producción de medicinas, combustibles y prácticamente todos los productos necesarios en nuestra vida diaria. Se trata pues, de acercar esta ciencia al ciudadano y ayudarle a percibir cómo la química ha sido decisiva en el grado de bienestar social que disfruta.
¿Cuáles son los retos actuales de la química?
Desde la revolución industrial, la sociedad ha experimentado, de modo regular, unas "olas" de innovación que han cambiado drásticamente los modelos de producción social y, también, el modo de vida del ciudadano. Este hecho cíclico, que sucede unas dos veces por siglo, ha hecho que no se pueda comprender el avance social e intelectual de la humanidad sin el conocimiento del avance científico y tecnológico. A la primera revolución industrial que comienza con la industria textil en 1771, han seguido las revoluciones del ferrocarril, del automóvil, de la computación y, más recientemente, de la nanociencia y la nanotecnología, que se espera sea la próxima revolución que cambie ciertamente nuestros hábitos y forma de ver la vida.
Ya existe un cierto consenso en denominar al pasado siglo XX como el siglo de la ciencia y, entre las distintas disciplinas que la configuran, la química ha ocupado un papel fundamental, siendo frecuentemente denominada "la ciencia central".
Pero cabe preguntarse ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la química?
Hay que indicar, en primer lugar, que estos retos son los mismos que tiene nuestra sociedad, que son realmente los que importan al ciudadano. Sin embargo, desafíos tales como el desarrollo sostenible de nuestro planeta en cuestiones fundamentales como energía, salud, alimentación, medioambiente, comunicación, etc., no son abordables por una sola ciencia por separado sino que, por el contrario, requerirán el concurso coordinado de todas ellas. Sin embargo, es necesario que cada una de las diferentes ciencias aborde sus problemas particulares que ayuden a la resolución de los problemas generales. Así, en el ámbito de la química es preciso que se produzcan avances importantes en el problema central de la energía y los derivados de la misma, como conservación del entorno, calentamiento global, efecto invernadero, contaminación, falta y calidad de agua y de alimentos, etc. Todo esto sin descuidar la necesidad del avance de la química en aspectos tan importantes como el diseño y preparación de nuevos fármacos que permitan atajar enfermedades actuales aún no controladas y afrontar las que están por venir o, por ejemplo, el desarrollo de nuevos y más eficaces catalizadores que optimicen los procesos de producción (economía atómica y eliminación de subproductos y disolventes contaminantes) de la inmensa cantidad de productos químicos que nuestra sociedad demanda. Es decir, el reto será llegar a una "química sostenible" que exigirá rediseñar nuevos procesos químicos trabajando en condiciones menos extremas, es decir, hacer una química mejor y más creativa.
Pero, además, también es preciso abordar otros aspectos que, sin demandar la urgencia en la búsqueda de soluciones que precisan los problemas señalados, nos ayuden a comprender mejor lo que somos. En este sentido, a pesar de que hay quien considera la química una ciencia ya hecha sin grandes retos que abordar, existen cuestiones fundamentales en el ser humano tales como, por ejemplo, la comprensión de la célula y la naturaleza de la vida, el origen de la vida, las bases moleculares del sentido de la percepción y la inteligencia, y muchas otras más, aún sin respuesta, que preocupan al ser humano y que precisan del concurso de la química para ser abordadas en profundidad.
La química afronta, por tanto, numerosos retos transcendentales para nuestra sociedad como, seguramente, nunca antes lo haya hecho. Sin embargo, nunca como ahora se pueden afrontar estos retos con mayores garantías. No sería casual que los próximos años fuesen espectadores de una auténtica "revolución química".
¿Qué momento vive la química española?
Un hecho incuestionable es el avance experimentado por la ciencia española durante las últimas tres décadas de democracia. Esta apuesta decidida llevada a cabo por los diferentes gobiernos tanto de España como de las comunidades autónomas, ha situado a la ciencia española en la novena posición mundial en cuanto a número de publicaciones, pero la undécima en citas recibidas. Sin embargo, el desarrollo de la química ha sido aún más notable, ocupando la séptima posición a nivel mundial en términos de producción científica. La química española goza, pues, de una magnífica salud. Esta excelente posición científica de la ciencia en España se sitúa en cotas más bajas cuando se trata de patentes y aplicaciones prácticas, ocupando una posición en torno al vigésimo puesto mundial.
Sin embargo, aun siendo una posición razonable, no es suficiente si consideramos la competitividad actual y la presencia cada vez más destacada de los denominados países emergentes. La investigación que se realiza en nuestro país se lleva a cabo mayoritariamente en los organismos públicos, especialmente en las universidades y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y, mucho menos, en organismos privados, que sigue siendo la asignatura pendiente del desarrollo en ciencia y tecnología en nuestro país. En este sentido, el sector privado realiza una inversión claramente alejada de lo que sería necesario para alcanzar una mayor competitividad y mejorar la capacidad de innovación. De hecho, tan solo un tercio de las empresas españolas invierte en innovación, lo que nos sitúa en las posiciones menos destacadas dentro del ámbito europeo.
La química española, y por extensión la ciencia española, no es ajena a los vaivenes de la sociedad. Sin embargo, el desarrollo mantenido de nuestra I+D precisa de un apoyo social permanente que no dependa de las oscilaciones políticas, sociales o económicas. En otras palabras, es evidente que nuestra ciencia precisa de un pacto de estado, un pacto por la ciencia que implique no sólo a gobierno y oposición y otras instituciones del estado, sino, también, a la sociedad en su conjunto. En momentos de crisis como el actual es cuando más necesario se hace mantener el apoyo al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país, especialmente si el objetivo último es cambiar nuestro modelo productivo hacia un desarrollo social basado en la ciencia, la tecnología y la educación.
La sociedad debe percibir la ciencia como un bien común, necesario y útil, y considerar la ciencia como parte intrínseca de la cultura. Este año internacional de la química puede ser una ocasión excepcional para ayudar a realizar esta tarea.
Bibliografía
SÁNCHEZ RON, J. M. "Marie Curie, la radiactividad y los premios Nobel", An. Quím., 2011, 107, 84-93.
APOTHEKER, J. SIMON, L, European Women in Chemistry. Wiley-VCH, Weinheim, 2011.



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