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Salud y medioambiente
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Cambio climático y amenazas para la salud

El cambio climático es un hecho incuestionable y nuestra salud va a verse afectada por él. Sin embargo, la salud apenas se contempla en las distintas iniciativas que hay para luchar contra el cambio climático. Afortunadamente la sociedad está tomando conciencia de este grave problema y la respuesta debe ser conjunta, individual y colectiva. De la forma en la que nos enfrentemos al cambio climático en los próximos años dependerá que éste tenga un mayor o menor impacto sobre nuestra salud.

Durante los últimos años se ha comprobado que el cambio climático es ya una realidad con la que hay que aprender a convivir sin dejar de estar alerta, ya que plantea un reto importante y, en gran medida, desconocido. Sus repercusiones superan la dimensión puramente socioeconómica y política, y estamos empezando a ser conscientes del impacto que puede tener en la salud humana, señaló Carlos Álvarez, Presidente del Instituto de Prevención, Salud y Medio Ambiente de Fundación MAPFRE, durante la "Jornada sobre Salud y Medio Ambiente: cambio climático y amenazas para la salud", que organizó la Fundación de Ciencias de la Salud y Fundación MAPFRE en colaboración con el British Council, con el objetivo de analizar y debatir esta nueva realidad desde diferentes perspectivas.

El hombre es el único que es capaz de atacar al entorno en el que vive y, como efecto rebote, el medio nos devuelve esos efectos "Estamos permanentemente expuestos a una contaminación que puede ser negativa para nuestra salud, tanto de forma inmediata como a largo plazo", dijo Carlos Álvarez, que recordó que de todos los seres vivos, "el hombre es el único capaz de atacar al entorno en el que vive y, como efecto rebote, el medio nos devuelve esos efectos". Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cuarta parte de las enfermedades que hay en el mundo se deben a la exposición a sustancias contaminantes y, el 23% de muertes que se producen en el mundo están relacionadas de alguna manera con la exposición al medio ambiente. Por ello, Álvarez afirmó que al ser humano le queda por evolucionar para dejar de atacar al medio ambiente en el que vive; "Tenemos que ir educándonos en esa materia".

Aunque es cierto que la sociedad se ha sensibilizado frente a los temas medioambientales, Álvarez quiso matizar que "éste es un asunto que no incumbe sólo a la salud, sino a la política, a la economía, etc., y que, además, no se circunscribe a un país determinado, sino que es mundial. Son muchos los intereses, lo que dificulta notablemente su solución; si se quiere resolver, deberá haber un plan de desarrollo sostenible a nivel planetario". Porque, si hacemos una proyección a 20 o 30 años, nos encontramos con que la población mundial va a aumentar, por lo que harán falta más alimentos, lo que requiere más energía y agua, entre otras muchas cosas, y debemos obtenerlas de formas que no sean agresivas con el ecosistema. "Si priman los intereses económicos, parece poco probable una solución a estos problemas", indicó.

El binomio ecología-economía es difícil de resolver porque antes hay que generar un cambio de mentalidad ¿Y cómo buscar las soluciones? "La sociedad civil debe movilizarse y mover a los políticos y a los poderes económicos para que se preocupen de buscar las soluciones", recalcó Carlos Álvarez. De forma similar se manifestó Diego Gracia, Presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud, quien destacó el relevante papel que tiene la cuestión económica en este campo. "El binomio ecología-economía –dijo Gracia- es difícil de resolver, porque antes hay que generar un cambio de mentalidad que debe pasar por la responsabilidad de la sociedad civil y de los individuos".

Gracia recordó que el medio ambiente determina la salud, no sólo de los individuos, sino también de las colectividades. "El concepto medio ambiente es muy moderno, pero en realidad tiene raíces muy antiguas. Su estudio y su relación con la salud ha sido objeto de estudio de la medicina desde siempre. Ya Hipócrates hacía referencia en un escrito a "Aires, aguas y lugares" o, lo que es lo mismo, medio ambiente. Y este interés de la medicina por el entorno se ha mantenido hasta nuestros días". El ser humano, al contrario que el resto de los seres vivos, manifestó Gracia, trata de adaptar el medio a sus necesidades; "y esto lo hace a través de la inteligencia y, lo que parece una solución, se convierte en un problema al "ajustar" el medio a sus necesidades". Para finalizar, Gracia, planteó sus dudas acerca de que la ética y la inteligencia vayan a ser capaces de adaptar al ser humano al medio de un modo indefinido. "De hecho, llevamos en la Tierra poco tiempo y la depredación a la que hemos sometido al planeta no tiene parangón en todo la historia".

Cóctel diabólico

Juan del Llano, de la Fundación Gaspar Casal, definió la relación entre el cambio climático y la salud como un "cóctel diabólico". El cambio climático, aseguró, será "el primer determinante sobre la salud en el siglo XXI" y aunque existan incertidumbres científicas sobre sus predicciones, "jamás deben ser una excusa para la acción".

El cambio climático, será el primer determinante sobre la salud en el siglo XXI Del Llano presentó el estudio La influencia del medio ambiente en la salud según la población española, cuyo principal objetivo ha sido conocer el grado de sensibilización que existe entre la población adulta española y la influencia del medio ambiente como determinante de la salud. El informe, dijo, constituye un buen punto de partida para el avance en el diseño de acciones relacionadas con el tema en nuestro país. "Debe servir a los decisores para adaptar los sistemas sanitarios y prevenir las consecuencias de los efectos del cambio climático".

El estudio se ha basado en una encuesta realizada sobre una muestra de 1.200 entrevistas representativas de la población española de 18 y más años, de los cuales el 53,9% eran mujeres y el 46,1% eran hombres, con una edad media de 47 años. El informe ha planteado el impacto de los cuatro determinantes sobre la salud del hombre, individual y colectiva (herencia y carga genética, medio ambiente, estilo de vida y asistencia sanitaria).

Según los resultados, la mayor preocupación para los encuestados es la asistencia sanitaria, y en segundo lugar se encuentra el medio ambiente como el factor que más influye en su estado de salud, superando al determinante más claro que es el estilo de vida, detalló del Llano. "El 68,7% de los encuestados considera que el deterioro del medio ambiente es un proceso provocado por la actividad humana (frente a un 13,8% que piensa que se debe a un proceso natural de la Tierra, y a un 15,8% que lo atribuye a ambas cosas); sus acciones y las de los agentes sociales promueven un deterioro medioambiental que ya comienza a tener un impacto visible en la salud. De ahí que algo más de tres cuartas partes de la población española tome alguna medida de carácter individual para proteger el medio ambiente y mejorar su salud. Entre éstas, destacan las relacionadas con el reciclaje eficiente de residuos y el consumo responsable de agua. Sin embargo, todavía quedan asignaturas pendientes: alimentarse de manera más sana, hacer un uso adecuado de la energía y no abusar del vehículo privado son algunas de ellas".

Las personas con más formación tienden a atribuir, en mayor proporción que el resto, el cambio climático a una combinación de procesos naturales de la Tierra y de las actividades humanas. De hecho, comentó el investigador, el 51,3% de los españoles está de acuerdo en considerar las sociedades más educadas/formadas como más saludables.

La mayoría de la población española cree que la industria es el sector más perjudicial para el cambio climático Entre las condiciones personales, laborales y de ocio, medioambientales y de asistencia sanitaria, los españoles han valorado como las cinco más relevantes para su salud: la higiene personal, los alimentos consumidos, el tratamiento de las aguas, la contaminación y la educación sanitaria. Aunque todas las condiciones se valoran como importantes, destacan dos del entorno medioambiental, lo que refuerza la relevancia de la necesidad de incluir el medio ambiente en las políticas relacionadas con la salud. Así, del Llano indicó que la población española considera que son las grandes industrias las principales responsables del deterioro del medio ambiente, pero no olvidan la responsabilidad de los gobiernos, etc. "La mayoría de la población española mayores de 18 (76,3%), cree que la industria es el sector más perjudicial para el cambio climático y para generar el consecuente deterioro en la salud colectiva".

Se puede decir que la población española está sensibilizada con el problema del medio ambiente: casi el 70% percibe la relación entre medio ambiente y salud. Sin embargo, se sigue siendo tradicional en el desarrollo de medidas. Frente a diversas medidas para mejorar las políticas sanitarias, un 37,3% de los españoles considera más importante incrementar el número de profesionales sanitarios, mientras que un 34,6% está convencido de que es más importante fomentar medidas preventivas para conservar el medio ambiente, o incrementar el número de centros asistenciales por habitantes. Por ejemplo, "algo más de un 60% de la población adulta estaría dispuesta a pagar un poco más por obtener una mejora en la calidad de las aguas y en los alimentos, si con ello se garantizase una mejora en la salud. En cambio, sólo un 40% asumiría un coste adicional en combustible, calefacción, electricidad, transporte público o medicamentos en esas condiciones".

Algo más de un 70% de la población está convencida de que si el gobierno dedicase más recursos (como porcentaje del PIB) a mejorar el medio ambiente, la salud de la población mejoraría bastante o mucho. Los resultados del estudio ponen de manifiesto que la población española sigue arraigada a la visión tradicional de que la salud depende principalmente de factores relacionados con la atención sanitaria. Por esta razón todavía no valora en su justa medida la importancia que tienen los factores medioambientales y el impacto de la conducta humana en el mismo. En este comportamiento influyen las políticas sanitarias tradicionales. La modernización de los sistemas sanitarios implica pasar a un modelo más amplio en cuanto a valorar los determinantes que influyen en la salud.

Y en cuanto a los desafíos futuros, éstos son "apasionantes pero el mismo tiempo complejos", especialmente si partimos de la situación actual de crisis económica. "La modernización de nuestro modelo económico debería tener en consideración los aspectos de salud pública: salud y economía han ido siempre de la mano y para conseguir un sistema sanitario sostenible tenemos que incluir todos los determinantes de la salud".

Acuerdos inexistentes

De todos los temas tratados en la cumbre de Copenhague, más de 320, únicamente uno correspondía a la salud Porque, como reconoció Anil Markandya, Director Científico del Centro Vasco para el Cambio Climático, está demostrado que el cambio climático va a tener un importante impacto en el ámbito de la salud. Markandya se refirió a una encuesta realizada sobre 30 países en la que se analizaba la principal preocupación del cambio climático entre la sociedad. "Lo que más preocupa al ciudadano es la salud, seguido de coste económico o la desaparición de especies. Sin embargo, dicha preocupación no se ve correspondida por el interés que hay sobre la salud humana en los continuos debates que hay sobre el cambio climático". ¿Cuántas veces se menciona la salud humana en las más de 200 páginas del borrador de acuerdo de la cumbre de Copenhague? "Solamente una". De todos los temas tratados en dicha cumbre, más de 320, únicamente uno correspondía a la salud. Y, otro dato muy relevante: el gasto en temas salud de los presupuestos existentes para paliar el cambio climático es de apenas el 1%. Y añadió: "De los 13 proyectos de modelos económicos diseñados para mitigar el cambio climático, solamente uno de ellos incorpora como tema relevante la salud y el cambio climático".

De similar parecer fue Manuel Molina, Director General de Ordenación e Inspección de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid: "El calentamiento del planeta es un hecho incontrovertible, y es consecuencia del aumento de la población. Sin embargo, si bien hay acuerdo científico sobre el cambio climático, a nivel político y gubernamental no hay acuerdos, y no se toman decisiones significativas".

El calentamiento del planeta es un hecho incontrovertible, y es consecuencia del aumento de la población  Hace falta mucha más investigación y hay que iniciarla ahora El calentamiento del planeta será gradual, pero sus efectos no, y afectarán al aire, el agua y los alimentos. La OMS, dijo Molina, lleva años trabajando sobre los efectos del cambio climático sobre la salud humana. "Las comunidades más pobres padecerán las peores consecuencias; estamos ante una nueva e importante amenaza para la salud y modifica la forma en la que hemos considerado la protección de las poblaciones vulnerables y, por eso, la OMS está desarrollando programas sobre salud y cambio climático que distinguen básicamente 5 efectos sanitarios del cambio climático: aumento de áreas de fenómenos metereológicos, enfermedades de transmisión hídrica o alimentaria, enfermedades transmitidas por vectores; patologías alérgicas, y aumento de la contaminación por ozono".

Y además, reconoció Markandya, no hay que olvidar que el cambio climático tendrá un importante impacto sobre la salud humana, y un gran coste económico. El experto se refirió a dos ejemplos en los que el cambio climático afectará a la salud humana. El primero es el cambio en las temperaturas: tendremos veranos más calientes y húmedos e inviernos más suaves. "Las olas de calor serán extremas y provocarán, como ocurrió en el verano de 2000 en Europa, una mayor mortalidad. En el futuro estas olas de calor serán más frecuentes y la mortalidad aumentará por esta razón; por el contrario, la tasa de mortalidad en invierno se reducirá debido a que éstos serán más suaves. Y, aunque en los primero años se observará un beneficio en términos de mortalidad y costes, se estima que en 2080, lo beneficios serán mucho menores que los costes y habrá un problema de financiación si no se toman las medidas necesarias previamente. Especialmente porque con adoptar simples acciones se podría lograr esta reducción en mortalidad y en costes", afirmó.

El cambio climático también traerá consigo inundaciones y sequías. Como consecuencia aumentarán las enfermedades relacionadas con la contaminación del agua. "En muchos países esta situación se relaciona con malas infraestructuras sanitarias y éste sí es un problema muy grave, especialmente cuando nos vamos a enfrentar previsiblemente a un incremento en los casos de diarreas debido a la contaminación del agua, sobre todo en los países pobres. Por ejemplo en Lima (Perú) los casos de diarrea han aumentado en un 8% por cada grado que aumenta la temperatura".

Según Manuel Molina, en el sur de Europa las predicciones señalan que se producirá un aumento de la temperatura media, con la consiguiente reducción de agua y alteración de los cultivos, y afectará a aspectos esenciales de la alimentación. "España será una de las naciones más afectadas por este cambio y este hecho se recoge en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en España", indicó Molina. "La ola de calor comportará un aumento de la morbimortalidad. La variación de las temperaturas y la pluviosidad afectará a los vectores de determinantes enfermedades infecciosas, como la malaria, el dengue, la enfermedad de Lyme o la leishmaniasis.

Para Markandya, el coste de tratar nuevas enfermedades será muy importante, especialmente en los países más pobres; los recursos necesarios para hacer frente a estas nuevas enfermedades, dijo, son muy elevados y en muchos de estos países no existen infraestructuras sanitarias adecuadas. "El riesgo de no lograr los Objetivos del Milenio es mayor si no hacemos algo para evitar el cambio climático: hace falta mucha más investigación y hay que iniciarla ahora".

Responsabilidad empresarial

La responsabilidad del deterioro medioambiental es de toda la sociedad. "Todos tendemos a ser benevolentes con nosotros mismos y no establecemos la relación entre producción y consumo", señaló Cristina García-Orcoyen, Directora de la Fundación Entorno-BCSD España, quien adelantó que las empresas están haciendo una labor de innovación importante para minimizar el impacto en el medio ambiente. En 2050 la población mundial pasará de 7.000 a 9.000 millones de personas (el 98% de dicho crecimiento se producirá en los países en vías de desarrollo o emergentes). "El principal reto para el éxito de la lucha contra el cambio climático es el aumento de la población mundial". Los gobiernos deben, señaló, evitar la inercia e implantar políticas adecuadas a la gestión de dicho incremento poblacional. En este sentido, "el principal problema está los recursos, que son limitados, por lo que su gestión debe conjugar las necesidades a corto, medio y largo plazo". Esto demuestra que el cambio climático no es solamente una cuestión ambiental.

Una gran amenaza para luchar contra el cambio climático es el conflicto corto y largo plazo. García-Orcoyen comentó que las empresas han de dar beneficios a corto plazo, mientras que el cambio climático exige unas acciones e innovaciones a largo plazo que muchas veces no están acompasadas con el marco legislativo adecuado. Hay una cierta inercia a repetir lo que se ha hecho a hasta ahora y hay, a mi juicio, "respuestas políticas inadecuadas a este crecimiento poblacional". Según la experta, la mayor parte del tejido empresarial no tiene una estrategia clara frente al cambio climático. "Hasta ahora, el sector empresarial se ha centrado en mitigar esta amenaza, postergándose decisiones estratégicas en el campo de la adaptación". Además, la legislación vigente está especialmente dirigida a sectores intensivos en el uso de la energía, y "descuida aspectos tan importantes como la degradación de los ecosistemas o la pérdida de biodiversidad".

El cambio climático es algo impostergable: "ya está sucediendo y debemos estar mejor preparados para adaptarnos a él". En este sentido, la Fundación Entorno-BCSD España ha elaborado un documento, Visión 2050, que traza, explicó, una hoja de ruta para el desarrollo sostenible. Se basa en seis pilares fundamentales: diversidad e interdependencia; nueva realidad económica presidida por la idea de economía baja en carbono, pero también impulsada por la innovación y estilos de vida; gobierno en red, para que las medidas sean globales; cambio climático; responsabilidad corporativa, y gestión del talento.

Esta hoja de ruta prevé hasta 2020 "una época de turbulencia", donde tendrán que convivir lo sostenible y lo no sostenible, "pero en 2050 llegaremos a un mundo más sostenible que el actual". En este aspecto, la postura empresarial no es homogénea. "En España, las grandes multinacionales asumen el reto de la sostenibilidad, mientras que las demás, las PYMES, carecen de la visión, la estrategia y de los medios para afrontar ese proceso de cambio".

El aire es vida

"El aire es vida; respiramos sin querer 15 o 20 veces por minuto. Cada día entran en nuestro pulmones 10.000 litros de aire, con todas esas partículas presentes en el aire, contaminantes o no". Así quiso destacar Julio Ancochea, Jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa (Madrid), la relevancia que tiene la contaminación ambiental en nuestras vidas. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, la contaminación atmosférica provoca en España 16.000 muertes prematuras al año, y, ciudades como Madrid y Barcelona, triplican o multiplican por cinco los niveles permitidos por la legislación vigente.

Ancochea explicó que la contaminación ambiental se produce fundamentalmente por tres vías -cutánea, digestiva y respiratoria-, mientras que el listado de contaminantes es interminable: el ranking lo encabeza el dióxido de azufre, que procede de las refinerías de petróleo, de vehículos de gasoil; dióxido de nitrógeno, de origen en el trasporte, fábricas, etc.; el ozono; el monóxido de carbono, tóxico en concentraciones elevadas, y las partículas en suspensión, por mencionar algunos. En este contexto, analizó los diferentes contaminantes del aire y sus repercusiones en la salud. Así, por ejemplo, un incremento de 10 microgramos por metro cúbico en la contaminación por partículas en suspensión produce aumentos de la mortalidad total (1%), mortalidad cardiovascular (1,4%), mortalidad respiratoria (3,4%), hospitalizaciones por asma (1,9%), visitas a urgencias por asma (3,4%) y uso de broncodilatadores (3%). El ozono, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno son otros contaminantes que "campan a sus anchas" por el aire que respiramos. En épocas del año, como el otoño o el invierno, las complicaciones son mucho más graves, especialmente para las personas con patologías crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Cada vez, dijo, hay más evidencia científica de que determinados niveles de contaminación se relacionan con procesos tóxicos, alérgicos y cáncer. "Existe un alto nivel de evidencia relacionando con la contaminación ambiental atmosférica e interior como factor de riesgo de enfermedades respiratorias, especialmente relevante en niños y ancianos". Sin embargo, reconoció que se necesita más investigación sobre los efectos a largo plazo de la contaminación del aire, a fin de aumentar el conocimiento de la relación causal entre los contaminantes del aire y la enfermedad, y así determinar las correspondientes y necesarias intervenciones de salud ambiental y pública".

El experto también hizo referencia al tabaco como un elemento más que contribuye al incremento de la contaminación medioambiental y se mostró a favor de la actual Ley Antitabaco. Como argumentos que avalan esta postura, el experto recordó que "hay más de 4.000 substancias químicas activas en cada cigarrillo". El 27% de la población activa es fumador. Además, "entre los 16 y 24 años ya fuman más mujeres (42,7%) que hombres (40,8%), lo cual es un fenómeno nuevo y preocupante en la historia del consumo de tabaco en España".


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