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Colección Paul Ricoeur [1]
Lydia Feito
Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública e Historia de la Ciencia, Facultad de Medicina, UCM, Madrid

Contenidos:


La Colección Paul Ricoeur es un conjunto de libros que aborda las obras, aportaciones y perspectivas de este autor, junto con las ampliaciones y desarrollos que genera en el entorno de las éticas aplicadas, y especialmente en la bioética. La colección está pensada y dirigida por Tomás Domingo Moratalla, profesor de filosofía moral en la Universidad Complutense de Madrid y Correspondant Fonds Ricoeur-España, y Agustín Domingo Moratalla, profesor de filosofía moral en la Universidad de Valencia. Hasta el momento se han publicado cuatro títulos, de los que son autores los dos directores de la colección: “La ética hermenéutica de Paul Ricoeur” (2013), “Para leer a Paul Ricoeur” (2013), “Laicidad y pluralismo religioso” (2013) y “Bioética y Hermenéutica. La ética deliberativa de Paul Ricoeur” (2014).

La colección nace coincidiendo con la conmemoración del centenario del nacimiento de Paul Ricoeur (1913-2005), con el objetivo de revisar, actualizar y promover la dimensión práctica de su filosofía.




Ricoeur es uno de los filósofos más importantes del siglo XX. Su obra es un gran recorrido por las diferentes corrientes filosóficas del momento, así como un análisis original de los temas que ellas suscitan. Nos encontramos con un pensador que, desde el mundo académico y con una sólida formación, aporta una visión personal sobre graves cuestiones desde la perspectiva hermenéutica. Convencido de la importancia de la historia, el conocimiento de los grandes autores de la filosofía, y la necesidad del rigor del pensamiento, su filosofía dialoga con las grandes construcciones del saber y, desde ellas y con ellas, traza su reflexión. Así, su pensamiento se configura a través de un proceso de ida y vuelta desde los fundamentos filosóficos a los problemas de la actualidad y viceversa. Consigue de esta manera hacer hablar a los grandes textos de la filosofía sobre los problemas contemporáneos y, al mismo tiempo, analiza con profundidad los temas actuales, logrando dar densidad conceptual a su análisis.

Habitualmente se etiqueta a Paul Ricoeur como un fenomenólogo, como un hermeneuta, dedicado a la interpretación de textos y símbolos. No obstante, siendo ciertos estos nombres, el pensador francés ha aportado también una potente reflexión sobre asuntos de filosofía práctica, que suelen ser más desconocidos y que esta colección pretende rescatar.

El primero de los libros, dedicado a la ética hermenéutica del filósofo francés, recoge tres aportaciones que tratan de exponer la ética de Ricoeur en el contexto de la hermenéutica en el que se inscribe su obra. El primer capítulo, titulado “La ética narrativa de Paul Ricoeur”, presenta la ética de este autor, subrayando la dimensión narrativa y enfatizando las categorías de “compromiso”, “capacitación” y “deliberación” como claves. Se puede atisbar así cómo sería posible una fundamentación de una ética narrativa desde el planteamiento ricoeuriano.

El segundo capítulo, “Del sí mismo reconocido a los estados de paz”, explora dos obras capitales del último Ricoeur: “Sí mismo como un otro” y “Caminos del reconocimiento”. En ellas, el filósofo francés analiza las capacidades humanas como fundamento antropológico de su ética. Nuestra sociedad actual se puede caracterizar como una lucha por el reconocimiento (grupos marginados, minorías, convicciones, culturas, etc.); sin embargo, Ricoeur apunta que lo importante es el reconocimiento de capacidades, para no plantear los problemas en abstracto, teñidos de ideología y como mera confrontación. La posición de Ricoeur no es de enfrentamiento sino de reconocimiento del conflicto. Y por ello su gran aportación es cómo afrontar y resolver los conflictos que, necesariamente, se van a dar en una sociedad compleja y plural como la nuestra. El filósofo introduce aquí el modelo de la traducción como clave de entendimiento, y la idea de “hospitalidad lingüística” como modelo de gestión de los conflictos.

El tercer capítulo lleva por título: “Bioética y hermenéutica”. En él se muestra la aportación de Paul Ricoeur a la bioética. Para ello se plantea lo que sería el paradigma hermenéutico en la bioética, y se lleva a cabo una sistematización de la ética del filósofo, analizando en qué consiste y cómo está estructurada su propuesta, incluso aportando esquemas para su explicación. A continuación se muestra cómo se plantearía una bioética a partir de sus aportaciones. La conclusión más contundente que se deriva de este análisis es que existe una ética médica en Ricoeur, evidenciando la posibilidad de extraer un método para la toma de decisiones. Desde este filósofo, con él y más allá de él, tiene sentido hablar de una bioética hermenéutica. Una idea incipiente que se plantea aquí y que motivará el Congreso realizado posteriormente en Valencia, recogido en el cuarto volumen de la colección.

Este primer libro, como los dos siguientes, es relativamente corto, con un formato asequible y atractivo, pensado para acceder a la filosofía de Paul Ricoeur con rigor y precisión, pero evitando una exposición farragosa y tediosa.

La necesidad de leer de primera mano al autor lleva a los directores a preparar un segundo libro que es una selección de textos, con un criterio sencillo que pretende incentivar la lectura y el diálogo con el filósofo francés. Este libro recoge fragmentos fundamentales de todo su itinerario intelectual, desde sus primeras obras (“Finitud y culpabilidad”, y otras) hasta la mencionada “Caminos del reconocimiento”. Junto a ellos se incluyen otros textos pertenecientes a intervenciones o artículos menos conocidos que, sin embargo, pueden ilustrar con más claridad algunas cuestiones relativas a la filosofía práctica y la filosofía política. El objetivo es hacer una presentación que sirva de introducción y también de invitación para seguir leyendo a Ricoeur.

El libro lleva como subtítulo “Narrar el don de la vida”. En el prólogo los directores señalan: “dada la importancia que tiene el concepto de narración en la fenomenología, la hermenéutica y el personalismo de Ricoeur, hemos elegido un subtítulo que no sólo sirve para orientar la lectura de este maestro sino estimular una esperanzada –y agradecida— memoria responsable en sociedades complejas: narrar el don de la vida”.

El tema tratado en el tercer capítulo del primer libro, la necesidad de gestionar el conflicto a través del reconocimiento y el modelo de la traducción, es el que se aborda en el tercer libro titulado “Laicidad y pluralismo religioso”, que lleva como subtítulo “Ricoeur y la edad hermenéutica de la moral”. Tan sólo con observar el título se puede apreciar la importancia y actualidad del tema.

Hablar de pluralismo y diversidad es algo que enlaza con el interés de la hermenéutica por gestionar conflictos de modo que no se incurra en el relativismo. Sería tentador limitarse a reconocer las diferencias en un mundo múltiple y variado, y quedarse en ellas, asumiendo la pluralidad como valor. Sin embargo, esa toma de conciencia debe ir más allá, evitando que el reconocimiento de las diferencias lleve tan sólo a una política de no agresión, y, como resultado, a un relativismo ignorante e indiferente que renuncia a la humanidad compartida. El modelo de la traducción que propone Ricoeur salva esta dificultad proponiendo una identidad en la diferencia, un reconocimiento de algo común a pesar de lo que nos distingue y distancia.

Su proyecto es lo que se presenta en la primera parte de este libro, “Laicidad positiva de confrontación”. Aquí Tomás Domingo Moratalla reconstruye la aportación de Ricoeur a la cuestión de la laicidad, considerando que la concepción de este filósofo es más compleja y fundamentada que la de otros autores contemporáneos como J. Rawls, C. Taylor o J. Habermas. Así mismo, afirma que la cuestión de la laicidad, según Ricoeur, puede ayudar a afrontar los retos de una sociedad pluralista como la nuestra, pues supone el ejercicio de la deliberación como método y actitud. De hecho, la práctica de la laicidad puede entenderse como ejercicio de deliberación pública.

De modo más estimulante, señala que Ricoeur distingue dos sentidos de “laicidad”: la referida al Estado, que es una “laicidad de abstención”, esto es, una forma negativa; y otro sentido más positivo, referido a la sociedad civil, que considera que la laicidad debe ser dinámica, activa, polémica y viva, ligada al debate público, que el filósofo francés denomina en ocasiones “laicidad de confrontación”. Citando al propio Ricoeur: “la vida cultural de un pueblo no es mera laicidad de abstención, sino mezcla de corrientes culturales diversas y opuestas; no por incompetencia, sino por abundancia. Esta laicidad de vida y no de muerte es la realidad misma de la conciencia moderna, que es una encrucijada de influencias cruzadas y no una plaza desierta” (Ricoeur, “El protestantismo y la cuestión escolar”, 1954).

En la segunda parte de este libro, Agustín Domingo Moratalla pone en diálogo el pensamiento de Ricoeur con el de Taylor y el de Habermas, mostrando la posibilidad de superar el liberalismo de Rawls en tres perspectivas diferentes. Estos autores tienen en común la afirmación del importante papel que juegan las concepciones religiosas en la construcción de una sociedad democrática. Las convicciones se muestran así como algo necesario y no como elementos meramente formales, lo cual ilumina la relación entre éticas de mínimos y éticas de máximos, considerando que las segundas pueden dar sentido y animar las de mínimos.

El cuarto y, por ahora, último libro de la colección es un poco diferente de los anteriores. En febrero de 2013 tuvo lugar en Valencia, como se ha mencionado, un congreso conmemorativo del nacimiento del filósofo francés, titulado como este libro, “Bioética y hermenéutica. La ética deliberativa de Paul Ricoeur”. Este libro recoge las actas de dicho encuentro, en el que participaron los más importantes especialistas en la filosofía de Ricoeur, llegados de todos los puntos del planeta. Una nota llamativa y sugerente de este congreso fue que se realizó en diferentes lenguas, pudiendo escuchar así la reflexión filosófica no sólo con distintas perspectivas, culturas e interpretaciones, sino también en otras lenguas, haciendo honor a la propuesta ricoeuriana de la “hospitalidad lingüística”.

Este congreso no sólo permitió conocer mejor su filosofía, sino también analizar su aportación a la filosofía práctica. Como muestran los textos recogidos en este libro, el énfasis se sitúa en la ética aplicada. Destacan dos grandes temas: la responsabilidad, que nunca deja de lado las convicciones, y la deliberación, como método y actitud.

Entre las muchas y variadas aportaciones que conforman este libro, pueden destacarse algunas como, por ejemplo, la de Catherine Goldenstein (Francia), quien comenta, desde una perspectiva personal y vivencial, la actitud de “justa distancia” de Ricoeur hacia las cuestiones de ética médica. También en relación a este tema, Patricio Mena (Chile) analiza la dimensión más existencial y fenomenológica de la responsabilidad, hablando de la “lucidez del cuidado”. Juan Masiá (Japón) destaca la reivindicación ricoeuriana de la sabiduría práctica que, en continuidad con Aristóteles, evita caer en extremos y privilegia categorías como la de responsabilidad y deliberación.

Por su parte, Antonio Da Re (Italia), desde la presentación de los niveles del juicio médico según Ricoeur, plantea las tareas que ha de asumir un comité nacional de bioética. El texto de Diego Gracia (España) versa sobre el alcance de la “supra-ética” y la “pequeña ética” del filósofo francés, planteando si la suya es una ética articulada o si la ética hermenéutica sigue siendo una tierra prometida. Lazare Benaroyo (Suiza) habla de los recursos éticos que aporta la filosofía de Ricoeur, especialmente planteando la posibilidad de un método deliberativo de resolución de conflictos.

Son muchas más las intervenciones y sería excesivo recoger todas ellas. Cada una aporta una visión o una perspectiva que permite conocer mejor al filósofo francés. Así, el libro es una aportación fundamental e imprescindible a la reflexión sobre la ética de Paul Ricoeur.

Esta colección es una indudable contribución a la bioética y a la filosofía práctica, que muestra la ganancia de este pensamiento, con garantía de rigor y profundidad y, al mismo tiempo, propone e invita a seguir pensando y dialogando.

Lo que aporta Ricoeur a la bioética es una reflexión sobre el ser humano, una antropología que defiende un concepto complejo de la persona, necesario para la bioética. Por otro lado, nos ofrece un modo de trabajo interdisciplinar, con ejemplos concretos que muestran el papel de la reflexión en esta tarea: una labor de clarificación y análisis, de mostración constante de lo que está en juego. Pero esto es también un modo de afrontar los conflictos de modo apropiado, no negando su existencia, sino enfrentándose a la complejidad y la ambigüedad. Nos ofrece también un método de trabajo que supera productivamente la oposición entre principialismo y casuismo. Es un modelo deliberativo, que alcanza una dimensión de método regio para la ética. Y con ello nos propone un modelo de racionalidad, una concepción de la razón abierta, compleja, “entera” en expresión del propio Ricoeur, o “cordial” como la denominaría Ortega.

La filosofía de Ricoeur supone un legado, una herencia transmitida, que nos obliga a una continua reinvención y reelaboración para vivir humanamente. Se articulan así imaginación y responsabilidad como claves de lo que Tomás Domingo Moratalla ha denominado “efecto Ricoeur”. Estos libros son una invitación a conocerlo y un estímulo para seguir pensando de la mano de uno de los grandes filósofos de nuestro tiempo.



 Nota

1.- La Colección Paul Ricoeur es editada por Hermes-Martín Impresores, en Valencia. Se pueden solicitar los tres primeros libros en: ricoeur2013@gmail.com. El cuarto volumen se puede encontrar en versión electrónica en Amazon: http://www.amazon.com/dp/B00KYJT454
 
 




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